En los últimos tiempos siempre que se habla de gestión municipal es para hacerla más cercana a los vecinos, eficaz y transparente. Esta crisis nos ha enseñado a no malgastar los recursos de todos, a priorizar los gastos necesarios y dejar a un lado aquellas políticas derrochadoras de otros tiempos. A la fuerza hemos tenido que aprender que se pueden dar servicios públicos de buena calidad sin necesidad de despilfarrar.

Todas las administraciones han tenido que hacer un plan de saneamiento que conjugase los recursos disponibles con las obligaciones hacia los ciudadanos, no ha sido del agrado de nadie, pero era imprescindible llevarlo a cabo con celeridad, eficiencia, determinación, análisis y diligencia.

El Partido Popular ha sido criticado por ello, y sabemos que a nadie le gusta hacer cambios con sacrificios presentes, pero que determinarán el progreso de nuestro porvenir. Europa y otros organismos internacionales han avisado una y otra vez que era preceptiva su realización. Otros partidos políticos clamaban irresponsablemente que no se pagase la deuda, como si todo fuese un juego, un malabarismo de voluntades.

Nuestro Ayuntamiento también ha tenido que ponerse las pilas y ajustar gastos con respecto a sus ingresos, no hay otra forma de no aumentar una deuda que ya asfixia económicamente nuestro consistorio. Por ejemplo, hay una propuesta de externalización de los servicios energéticos del alumbrado público exterior de nuestra ciudad. No nos parece mal, al revés, apoyamos la iniciativa, pero nos sorprende que siempre que lo haga el Partido Popular es porque desmantelamos la administración pública, y si los hace IU es un simple contrato de colaboración público-privado.

Tememos que aprender a desmantelar de nuestra vida política todas aquellas falsedades basadas en la propaganda más trasnochada. Nuestra democracia saldrá reforzada si realmente llamamos a las cosas por su nombre; la misma entidad no puede ser buena para mí y malísima para mi contrincante político. No es de recibo que a base de divulgaciones insidiosas y propias de épocas donde había menos información, se justifiquen proyectos políticos que se dejan la seriedad en la doblez de sus actos.

Repito, no me parece mal que haya contratos de colaboración entre empresas públicas y privadas, siempre que de ello resulte un ahorro de costes y se den unos servicios de calidad para todos los habitantes del municipio. Nosotros no disimulamos y los realizamos en muchos de los ayuntamientos gobernados por el Partido Popular, buscando únicamente una mejor gestión de los recursos municipales, o lo que es lo mismo, lo mejor para todos los ciudadanos. 

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